Emily, una muñeca algo... ¿Especial?

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Emily, una muñeca algo... ¿Especial?

Mensaje  Lorena el Sáb Ene 14, 2012 7:40 pm




Narrado por Sharon ~ Presente

No sabría explicar muy bien como empieza la historia, ¿Quizás explicando como la conocí? Aun me pregunto, ¿Fue casualidad o destino?
Las preguntas difíciles de responder se acumulaban en mi cabeza, yo apenas era aun niña, ¿Cuantos años tendría? Pueden ser unos ocho, fue un año y medio después de ser entregada a los Clamp como regalo, también unos meses después de que a mi adorado Valentinne le arrebatarán su ojo izquierdo.
Era una niña risueña y traviesa, me encantaba explorarlo todo, y como se suele decir, la curiosidad mató al gato, ya me lo tenía dicho mi joven amo 'Sharon, un día de estos te encontraras en problemas, deja de curiosear' pero no, yo era alguien demasiado inquieta para estarme parada en un solo lugar.


Narrado por Sharon ~ Pasado

Me bajé con cuidado de mi mullida cama, no tenía nada que ver con la que se les daba a los criados, es mas, yo me encontraba en el ala de los amos, justo en frente de la habitación de Valentinne, ningún otro criado comprendía como una niña recién llegada, asustadiza y torpe podía haberse ganado tan fácilmente el cariño del 'frió y distante' Valentinne, yo tampoco lo sabía, simplemente sucedió.
Miré por la ventana mientras me ponía un vestido y un abrigo para salir, quería saber que secretos guardaba la noche.
Cogí mi par de zapatos y salí de puntillas por el pasillo, aun conociendo el profundo sueño de Valentinne no me quería arriesgar.
Al llegar a la puerta trasera me calcé y salí como alma que lleva el demonio, nunca mejor dicho.
Me encontraba por las calles de la ciudad, me gustaba el aire italiano que lo recorría todo.
Los balcones adornados con flores, los ciudadanos cogidos de la mano mientras le juraban amor a la luna y una romantica atmosfera en el lugar, siempre fui una niña enamoradiza, me encantaba soñar con que algún día mi principe llegaría pero quizas, mientras esperaba, los pequeños amorios se escapaban.
A pesar de las horas muchas tiendas y restaurantes estaban abiertos, era tiempo de que los extranjeros viajaran y Palermo, la capital de la isla de Sicilia era especialmente atrayente por sus bonitas playas.
Caminando vi algo extraño que me llamó la atención, había pasado cientos, miles de veces por esas calles de la mano de Valentinne pero nunca antes había visto una tienda tan extraña.
Su fachada era de un gris lapidento y estaba tenuemente alumbrada, su puerta era de madera oscura, parecía antigua, y al acercarme se abrió con un chirrio.
El interior era aun mas extravagante, se trataba de una tienda de bisutería.
- Bu-Buenas, ¿Se puede? - Susurré un poco intimidada, a lo lejos, en lo mas oscuro de la tienda pude vislumbrar la figura de una anciana encogida por la edad, de pelo cano y nariz aguileña.
La mujer ni me miró simplemente levantó una mano como indicando que podía pasar.
Al entrar cerré tras de mi, por suerte llevaba dinero, se me había ocurrido comprarle una pulsera de la amistad a Echo y otra a Nayu, las tres llevaríamos una igual.
Caminé entre los estantes, todas las pulseras me gustaban mucho y estaban muy bien de precio, me detuve ante una caja que guardaba cuatro pulseras completamente iguales.
'Para Valentinne también hay' Pensé ilusionada, rápidamente las cogí y me acerqué al mostrador.
La anciana ni siguiera me miró cuando fue a cobrarme las pulseras, yo tampoco, tenía la vista clavada en un estante aparte, ese estaba lleno de peluches, no lo había visto al entrar pero ahora me apetecía comprarme un peluche como recordatorio de mi pequeña aventura.
- Oh, que lindo - Cogí una pequeña tortuga de peluche y la abracé contra mi, los peluches mas lindos estaban en esa tienda, sin duda, pero había algo extraño, miré a lo mas alto de la estantería, una muñeca de tela azul, vestido rosa y un cabello extrañamente castaño estaba sola, llena de polvo y telarañas, todo lo contrario al resto de cosas, cuidadas con esmero y dedicación.
- Señora, ¿Por que esa muñeca esta sola? - Pregunté volteando la vista a la mujer, tenía los ojos clavados en mi con una mirada que no pude descifrar, también sonreía, no me gustaba cuando sonreía.
Aun tenía la tortuga abrazada a mi.
- ¿Nunca has escuchado que los malos deben morir solos? - Seguía mirándome.
Yo fruncí el ceño, solté a la tortuga y señalé a la muñeca.
- Me la llevo - Dije, ninguna muñeca podía ser mala y me daba pena que la tuviera tan maltratada.
- No te la puedo vender - Se encogió de hombros.
- La quiero, no voy a dejar que este sola, nadie merece estar solo - Me crucé de brazos, estaba decidida a llevarmela y ninguna señora con aspecto de bruja decrepita me lo iba a impedir.
- Muy bien, cógela tu misma - Se volvió a encoger de hombros.
Yo miré hacía arriba, la muñeca estaba en el ultimo estante y yo era bastante bajita.
Miré a mi alrededor en busca de algún alzador que me pudiera ayudar a llegar a mi objetivo pero no lo vi.
Me dispuse a escalar por los estantes, era pequeña y delgada, sabia que no caerían pero en el justo momento que situé una mano sobre la madera la muñeca cayó a mis brazos, miré arriba, habría jurado que estaba al fondo.
La abracé.
- Ahora ya no estarás sola... -
- Emily - La anciana y yo lo dijimos a la vez, ese era el nombre que le iba a dar y por lo visto ese era el nombre real de la muñeca.
La mujer me sonrió con misterio.
- ¿Cuanto es? - Pregunte.
- Nada, no es nada, gracias - Parecía aliviada
- ¿Y las pulseras? -
- Un regalo de agradecimiento - Me las entregó - Ten presente una cosa, niña - Ahora me miraba de una forma que me calaba los huesos - Los malos siempre mueren solos y no hace falta hacer malas acciones para ser malo -
Salí de la tienda extrañada, cuando me volteé ya no estaba, ladeé la cabeza, miré a la muñeca con una sonrisa, aun pensaba en la frase de la anciana.
En ese momento no la entendí.
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Emily y el amo

Mensaje  Lorena el Dom Ene 15, 2012 2:27 pm





Narrado por Emily ~ Presente

Mi historia comienza como en un cuento de hadas, yo, una joven y algo torpe criada había caído a los pies de mi amo, el señor Lorriant de Francia, cabeza de familia de una antigua dinastía de vampiros pura sangre, pero sabía que todo era inútil, ¿Cómo yo, una humana normal y corriente puede tener si quiera tal sueño de estar algún día con él, con mi amo?
A veces me pregunto como si quiera se digno a hablarme, cada palabra que me dirigía me elevaba a las nubes pero aun así yo sabía que no tenía oportunidad, la torpe de Emily no tendría oportunidad ni con un lobo, me decían, yo no les hacía caso, me contentaba con verlo de lejos, me daba felicidad verlo sonreír hasta que un día algo paso…


Narrado por Emily ~ Pasado


No sé qué año correría, aun no se habían inventado los vehículos ni había comenzado la guerra de razas, a mi no me importaba que me hubieran arrancado de la Tierra para servir en la casa de los Lorriant, tampoco me importaba saber mi final, sabía que sería la cena de uno de los criados vampiros, a lo más que podría ascender es a ser el postre de los señores.
Seguía sin importarme pero un día ocurrió…
- Emily… Emily… - La señora que se encargaba de la instrucción de los criados me llamaba, era una mujer alta y muy delgada pero yo ya estaba cansada de sus tontas clases - ¡Emily ven aquí ahora mismo! – Por su expresión parecía que le iba a dar algo en cualquier momento.
Yo, escondida tras un árbol me lleve las manos a la boca, evitando reír, su expresión me causaba gracia, sé que no es noble reírse del sufrimiento de otros pero la señora Carroltaint siempre me hacia sufrir con sus tediosas clases, al fin vi que se alejaba y sonreí aliviada.
- No deberías hacer sufrir así a la señora Carroltaint, lleva aquí muchos años y podrá sufrir algo buscándote– Miré hacia arriba, casi se me cae el mundo a los pies al ver al amo subido en el árbol, rápidamente hice una profunda reverencia.
- Por favor, amo Lorriant, perdone mi falta de educación, no lo había visto – Dije, tenía los ojos cerrados y el corazón en la garganta, era la primera vez que el amo se dignaba a hablar con una simple criada humana.
El señor Lorriant me miró unos instantes y volvió a alzar la vista al cielo, yo no sabía qué hacer, ¿Irme o quedarme? ¿Ofrecerle ayuda? ¿Qué ayuda podría ofrecerle una humana?
- Si me disculpa me retiro, la señora Carroltaint capará mi olor en breve y… -
- ¡Emily! – La aguda voz de esa mujer llegó a mis oídos, estaba tras de mí - ¿Qué haces aquí sola? ¿A quién le haces una reverencia? – Me miraba ceñuda.
- Yo… - Miré arriba extrañada, el señor Lorriant ya no se encontraba allí, suspiré un poco, no era de extrañar, yo no podía ser de mucho entretenimiento.
- Vamos, Emily, tus clases de modales debieron empezar hace horas, a ver cuando aprendes a callar – Me cogió de la mano mientras con la otra sujetaba su vestido azul oscuro y comenzaba a caminar, jalándome.
- Si, señora Carroltaint –
- Es que no sé que voy a hacer contigo, siempre igual, no comprendo como una tonta humana ha podido llegar a servir, añoro los tiempos de los vampiros cuando lo dominábamos todo, oh, sí, eso eran buenos tiempos… - Comenzó a contarme los tiempos en que los vampiros estaban en su máximo auge, yo ya me sabia esas frases de memoria por lo que articulaba las palabras con la boca mientras en mi cabeza repetía el dialogo, me lo sabia a la perfección de tantas veces que me lo había dicho.
Suspiré aburrida y volteé un poco la mirada hacia atrás, pudiendo, así, observar al amo Lorriant dedicándome una sonrisa divertida y una mirada curiosa.
Yo volví a depositar la vista rápidamente al frente justo para chocar con la puerta de entrada, la señora Carroltaint me había soltado la mano y yo había caminado sin mirar.
- ¡Emily! - Exclamó desesperada, mirándome.
- Si, señora Carroltaint – No pude hacer otra cosa que sobarme la frente y seguirla.
Fue entonces cuando comenzó una extraña amistad entre el señor y yo, no sé muy bien como ocurrió el resto, simplemente se que él me reclamaba para sus trabajos personales, yo no decía nada, por muy duro que fuesen, poco a poco me di cuenta de que estaba completamente enamorada de aquel que era mi amo y lo peor de todo era que él lo sabía.
Normalmente las criadas eran mordidas tres o cuatro veces a la semana por los de mayor rango en la casa, el señor Lorriant había recalcado que yo no debía ser mordida y realmente no sabía cómo tomarme eso, ¿Acaso me quería para él? ¿No consideraba mi sangre lo suficientemente buena?
No lo entendía.
El tiempo pasaba rápido, cuando mi amo aparentaba apenas unos 26 años yo ya tenía 24, lo veía exactamente igual a cuando llegue a la casa y eso me entristecía, en tres años aparentaré más edad que él, pensaba, me repudiará, ¿Quién quiere una criada vieja?, tantos pensamientos pasaban por mi cabeza que apenas uno o dos conseguía ver con claridad.

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El pasado es doloroso

Mensaje  Lorena el Dom Ene 15, 2012 2:38 pm



Narrado por Emily ~ Pasado ~ Esto no es el final, es el principio


Me encontraba de vuelta de una de los recados del señor, había llovido mucho ese día y yo solo había salido con una fina capa, era enfermiza por lo que sabía que no pasaría de esa noche, ya tenía fiebre pero el señor me lo había dicho, era un recado importante, debía llevarle una carta a un duque pues había un pura sangre que quería atentar con la vida de mi amo, el no confiaba en nadie más para esa misión, me sentía alagada y no me importaba dar la vida si con ello conseguía salvar la de mi señor.
- Amo Lorriant, el mensaje fue entregado – Hice una reverencia ante él mientras entraba en sus aposentos llamando antes.
El estaba tirado sobre la cama, descansando.
- Lamento haber interrumpido su descanso, me retiro – Anuncié.
- Emily, espera – Me volteé pues ya estaba por marcharme.
- ¿Si, señor? – Se acercó a mí y se inclinó, yo era de menor altura, depositó una mano en mi frente.
- Tienes fiebre – Observó.
- Sí, señor, lo lamento, señor – Desvié la mirada avergonzada de que se hubiera dado cuenta de mi debilidad.
Spoiler:
- ¿No te dije que llevaras el carruaje para no mojarte con la lluvia? – Suspiró.
- Sí, señor pero el carruaje era peligroso, podrían haberme reconocido por las monturas, prefería llevarlo a pie, así no habría peligro de ser reconocida – Me excuse.
- Eres enfermiza, tienes fiebre y estamos en época de gripe, eres humana, sabes que morirás, ¿Verdad? –
Afirmé.
- ¿No te importa morir? – Me miraba con algo de curiosidad.
- No señor – Levanté la vista y sonreí - Serví fielmente las ordenes de mi amo, con ello me doy por satisfecha, tuve una vida larga y buena, no necesito vivir más – No era cierto, quería vivir más y estar junto al señor pero por otro lado prefería morir antes de superarlo en aspecto de vejez.
- Ve a descansar – Me dijo.
Asentí, pretendía marcharme cuando sentí un mareo y retrocedí, ya no vi mas, estaba borroso, sentí como iba a caer al suelo pero las amables manos del señor me recogían antes de tocarlo.
Recuerdo que en mitad de la noche, cuando mi fiebre aumentaba entreabrí los ojos, no sé si fue una ilusión o no pero lo vi, lo vi a mi lado, dormido, yo estaba en su cama con un camisón blanco, tapada hasta los hombros, a su lado.
Sonreí.
Ya podía morir tranquila.


Narrado por el señor Lorriant ~ Pasado ~ 56 años antes de que llegara Emily


La primera vez que la conocí no era humana, era vampiro, era mi hermana, se llamaba Lottie y era una persona demasiado buena para ser vampiro.
- Neh~ Oni~Chan – Me llamó, era solo una niña, una pequeña e inocente niña, y el futuro, el futuro demasiado negro para ella.
Una vampira pura sangre enfermiza y débil, ¿Dónde se había visto eso?
- Dime, Lottie – Estaba leyendo un libro, sentado junto a su cama, ella tendría –o aparentaba- unos seis años.
- Cuando muera – Ella ya tenía claro que moriría – Volveré como una humana, son frágiles pero me gustan – Sonrió – Me gustan porque no tienen la atadura de la sociedad de vampiros –
- Cuando vuelvas como humana yo te cuidaré – Le sonreí
- ¿Me lo prometes? – Preguntó - ¿Prometes que me cuidaras aunque no sea yo y no me reconozcas? – Abrazaba a una muñeca de tela azul que ella misma había hecho, no era muy buena cosiendo pero se había esforzado.
- Lo prometo – Le di un beso en la frente, tenía fiebre – Y ahora duerme –
- No quiero dormir – Susurró
- Pero es tarde, Lottie, si no duermes mañana no tendrás fuerzas para leer el final de tu cuento – En la mesita descansaba un fino libro, un cuento de hadas.
- Si duermo sé que no despertaré – Cerró los ojos – Buenas noches, Onichan – Susurró con una sonrisa.
- Buenas noches, Lottie – Susurré, me tumbe a su lado y la atraje hacia mí, no iba a morir sola.


Narrado por el señor Lorriant ~ Pasado


Escapando de mis responsabilidades me encontraba sentado en la rama de un árbol, observaba la muñeca de trapo que un día hizo Lottie con mucho esfuerzo, entonces la vi.
Baje la vista y allí estaba, era completamente diferente en apariencia a mi hermana pero yo la conocía, esa mirada traviesa, esa risita divertida y esa alegría aun sabiendo que le espera la muerte, era ella.
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Egoismo

Mensaje  Lorena el Dom Ene 15, 2012 3:52 pm




Narrado por el señor Lorriant ~ Cuando Emily cae enferma


Estaba tumbado a su lado, no estaba dormido, sentí como despertaba y como volvía a cerrar los ojos, sonrió como aceptando su muerte, no podía permitirlo, no podía permitir que volviera a morir.
Estaba amaneciendo, su fiebre no hacía más que subir, el doctor había dicho que no tenía remedio, era una humana débil, fue arrancada prematuramente de su madre en el planeta Tierra para poder traerla como criada, ahora ya no tenía remedio.
Sentado en un sillón pase a verla, estaba pálida y sonrojada al mismo tiempo, parecía tranquila pero yo sabía que debía estar sufriendo, su corazón iba muy lento.
- Lo siento, Lottie, se que querías ser humana pero no morirás otra vez – Me acerqué a ella, suponía que no podía oírme pero no, no fue así.
Abrió los ojos nada más acercar mi rostro al de ella, me miro directamente a los ojos, eran los de mi hermana.
- Neh~ Oni~Chan, está mal morder sin permiso – Dijo, era el tono de Lottie, las palabras de Lottie, en ese momento era Lottie.
Sonreí y le deposite una mano en la cabeza.
- Lo siento, Lottie, no permitiré que vuelvas a morir – Le dije
- Pero quiero ser humana – Sonrió
- Morirás –
- Los malos mueren solos, estás conmigo, no moriré –
- No eres mala – Le dije
- Soy mala, tome el cuerpo de esta chica humana, soy mala, la quite del lado de su madre porque quería volver a verte – Hizo un puchero y yo volví a sonreír.
- Tranquila, todo pasará – Hice que cerrará los ojos, me senté en el borde de la cama, a ella sobre mi regazo y la mordí transformándola en lo que siempre odio ser por puro egoísmo.
Al despertar Emily no recordaba la conversación y se sentía extraña en su cuerpo de vampiro pero yo la cuidé como si fuera Lottie, le enseñé cómo comportarse, la forma correcta de cazar y le programé multitud de encuentros con vampiros de la alta sociedad para que pudiera vivir su vida, la vida que le arrebataron de niña.
Todos la querían en un principio, era un encanto de persona pero ella no quería a ninguno, solo quería jugar y pasarlo bien, se había quedado estancada en la niñez.
El resto empezó a odiarla, no comprendían porque un pura sangre le prestaba tanta atención a una transformada, no me quedó otra.
- Emily – La llame, se encontraba acariciando a su gato negro, ella volteó con una sonrisa.
- ¡Paul! – Se levantó y me abrazó, su actitud cada vez era más infantil.
Sonreí.
- Hola – Le dije, acariciándole el cabello – Emily – Susurré – Tenemos que hablar… - Ella me miró y afirmó.
- Dime – Se separó y se volvió a sentar en el suelo.
- ¿Recuerdas la torre que solo conocemos tu y yo? – Ella afirmó – Debes quedarte allí hasta que la revolución de vampiros pase – Le pedí.
Seguía mirándome, ladeó la cabeza.
- ¿Podré verte? – Preguntó.
- Podrás verme, iré todos los días –
- Entonces si quiero ir – Sonrió
Y así comenzó todo, no sé cuantos años estuvo encerrada en la torre, no podía decirle la verdad, no podía decirle que querían matarla por mi culpa, la quería demasiado.
Muchos años después acabé enamorado de una humana, si la sociedad vampírica quería matar a una transformada por acercarse a mí, no quería imaginarme que le harían a una humana.
- Sharon – La llamé, ella se encontraba en una casa, cerca de la torre, las dos personas que más quería se encontraban encerradas por su seguridad y eso me dolía.
Sharon estaba sentada en un sofá, miraba la televisión, todo había adelantado mucho, ella era una humana de apenas 20 años, le llevaba muchos años de ventaja pero caí a sus pies por su encanto.
En ese momento no me miró, tenía la mirada en el vacío, los ojos rojos de llorar.
Me acerqué y me puse de cuclillas frente a ella.
- Sharon, ¿Qué te pasa? – Le pregunté.
- Estoy embarazada, Paul – Susurró, abrazándose la tripa – Estoy embarazada de un mes –
Me quedé sorprendido pero después sonreí.
- No deberías llorar, nuestro bebe también llorara – Le dije.
Ella me miró y me abrazó del cuello, estaba asustada porque creía que la abandonaría.
No podía abandonar a la persona que amaba.
Ocho meses después vino al mundo una niña preciosa, me enteré por una llamada, iba a ir corriendo cuando unos vampiros me entretuvieron con unos asuntos, no pude evitar resolverlos.
Al llegar la encontré con unas tijeras clavadas en el estomago, la niña en sus brazos, llorando, no habían tenido piedad con mi amada pero la niña era demasiado, una recién nacida no tenía la culpa de nada.
Me acerqué, aun en shock y recogí al bebe que empezó a calmarse.
Spoiler:
Miré en el suelo un mensaje escrito con la sangre de Sharon.
‘Van a por Emily’ Decía.
Corrí como jamás pude correr, la niña comenzó a llorar de nuevo, estaba asustada, pero su miedo a la velocidad no podía ser comparado a mi miedo de perder de nuevo a mi hermana.
Al llegar la vi, tirada en medio de la torre, con unas tijeras clavadas en el corazón, su muñeca azul en la mano y el gato negro sentado a su lado.
Spoiler:
- Emily – Susurré, me acerqué, cayendo de rodillas a su lado, las lagrimas me salian - ¡EMILY! –
Ella abrió los ojos, sonreía, no estaba muerta.
- Paul, los malos siempre mueren solos –
No sabría decir muy bien que paso después pero la muñeca tomo vida, la vida de Emily, la vida de Lottie.
- Estaré viva hasta que vuelva, amo – Eran las palabras de Emily, no de Lottie, no supe muy bien qué hacer, cogí a la muñeca y a la niña, debía sacarlas de allí antes de que se dieran cuenta de su existencia.
Corrí como pude hasta salir de la casa.
- Sharon, te llamaras Sharon – Le dije a la pequeña que dormía, la deje en un hospicio con su nombre escrito a papel.
A Emily la deje aparte, no podían estar juntas, no sé porque, suponía que si estaban juntas algo malo pasaría.
La lleve a casa de una anciana que vendía peluches, era muy extravagante, al ver a la muñeca se llevo las manos a la boca asustada pero aun así la acepto, no sé cuantos años tendría pero desde que era niño seguía siendo una anciana.
Spoiler:

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Re: Emily, una muñeca algo... ¿Especial?

Mensaje  Lorena el Dom Ene 15, 2012 4:34 pm




Narrado por Emily ~ Presente


Aunque la historia la escuche una y otra vez, tras escucharla la olvido, vivo sabiendo que existe mi amo, mi amado amo, Jean Paul, la persona más querida por mí, se que Sharon es su hija, esa hija que algún día volverá a buscar pero no puedo saber cómo llegue a ser la muñeca, no puedo saber que moriré una vez lo vea, no puedo llegar a saber porque odio tanto a los vampiros… Ellos me arrebataron algo más que la vida, le arrebataron las razones de vivir a mi amo, a mi hermano, a Paul.
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