Meredith vuelve a la vida

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Meredith vuelve a la vida

Mensaje  Lorena el Dom Ene 22, 2012 12:14 pm




Hace cinco años…
Paul entró en su casa, ya tenía toda la información necesaria para poder traer a la vida a una de esas tres personas sin utilizar a Sharon o a la hija de esta.
Se encontraba en el aniversario de la muerte de Sharon y Emily por lo que se dirigía al cementerio, ese mismo día también vería a la familia de la hermana de Sharon, esa mujer vivía sola, había caído en las drogas, cuando su hija, Caroline, tenia seis años, su marido la abandonó y ella perdió toda esperanza, la niña vagaba como podía pero no era posible que pudiera vivir mucho mas, ahora tenía diez años y la custodia de la madre peligraba.
Una vez en el cementerio, Paul se acercó donde estaban enterradas, por deseo de él, las tres mujeres que mas habia amado en la vida, en la misma parcela, Sharon, Emily y Meredith.
Vio a la niña sola.
- Caroline, ¿Y tu madre? – Le preguntó.
- Se fue al bar – Susurró – Me dijo que la esperase – Hacia años que Paul no veía sonreír a la niña, aunque solo era sobrina tenía un gran parecido con Sharon.
Deje las flores en la tumba, recé un poco por el alma de las tres chicas y le tendió la mano a la pequeña.
- ¿Quieres que tu vida cambie? – Preguntó, mirándola.
La niña negó.
- Ya no me gusta la vida – Susurró, me quedé bastante extrañado por esa pregunta, la pequeña debería tener ganas de vivir pero no, no era así – No quiero seguir viviendo con Lucy – Lucy era el nombre de su madre.
La miró unos instantes, era sabido por todos que por efecto del alcohol y las drogas más de una vez había golpeado a la niña.
La cogió.
- Todo terminará, ahora solo duerme – Le susurró.

Narrado por Paul
Todo iba a terminar para ella, la pobre niña tendría una vida mejor, ella no quería seguir viviendo, mi pequeña Meredith deseaba vivir y jugar como cualquier niño.
La llevé a mi casa, una vez allí directos a la sala donde tomaba el té, estaba completamente vacía, solo había una mesa y dos sillas en el centro de la sala.
Senté a Caroline en una de ellas.
- Espérame aquí unos instantes, si quieres comer algo solo dilo, tras la puerta hay una criada vampiro, te escuchará y lo traerá, ¿Entendiste? –
La niña asintió, no había vuelto a hablar desde el cementerio.
Salí fuera rápido, ella era humana, no podría escuchar las conversaciones que tendría fuera.
- Vayan a por Lucy, ya saben lo que deben hacer - Solo estaba siguiendo los pasos del libro.
Marché directo a mi biblioteca personal, una vez allí busqué un manuscrito y lo volví a leer rápidamente.
‘Sangre de familia de la donante debe ser derramada’ Decía ‘El circulo dibujado debe ser, en el centro situados deben estar’ La forma de escribir me resultaba extraña mas no le presté atención.
Volví a la habitación, había tardado un rato en encontrar el libro por lo que las criadas ya se habían puesto a dibjar el circulo con una estrella de cinco puntas en su interior, no habían tardado en encontrar a Lucy, estaba en un bar, una vez cogida le habían extraído toda la sangre para dibujar.
La sangre apestaba a drogas y alcohol pero no comenté nada, vi a la niña, seguía sentada en la misma posición que la deje, no había pedido nada.
Me acerqué y le remangué el jersey, ladeé la cabeza un poco, estaba llena de morados y heridas, bajé a las puertas, le remangué el pantalón hasta las rodillas, igual, había más golpes, me fije en su rostro, tenía el golpe en una mejilla de cómo si le hubieran dado una bofetada.
Le acaricié el cabello con una sonrisa.
- Todo terminará pronto, tranquila – Le susurré.
Caroline no respondió, tampoco me miró, tenía la vista fijada en su regazo.
Una vez se terminó el círculo, las criadas habían dejado un vaso de cristal en el centro de la mesa vacía y un cuenco con algo parecido a polvo gris, ese polvo gris eran recuerdos de las tres quemados.
El vaso estaba vacío, miré el libro, me senté en le silla.
- Caroline, extiende tu mano – La niña obedeció, yo también la extendí y se la cogí – Hoy, Caroline Charmp y Jean-Paul Lorrient hacemos un trato con la muerte, vida por vida, sueños por sueños, alma por alma – La habitación se sintió fría de pronto, la niña miró a los lados entre confusa y asustada, un hombre había aparecido de la nada a nuestro lado, no se le veía la cara, llevaba una capa negra y larga con una capucha igual.
Se apoyaba en una guadaña, nos miraba en silencio.
- Caroline Charmp, Jean-Paul Lorrient – Pronunció nuestros nombres - ¿Estáis dispuestos a hacer un trato con la muerte? –
Yo afirmé decidido, la niña me imitó aunque no sabía para que, ella simplemente no quería estar más tiempo ahí.
- ¿Sabes lo que implica? – Me miró directamente a mi – Implica que si la persona que traes a la vida en el cuerpo de esa niña muere, tu morirás, cuando mueras no iras ni al cielo ni al infierno, serás algo que vague entre la vida y la muerte –
Afirmé.
- Lo se – Dije – Acepto tal condición –
La Parca miró a Carolaine.
- Y tú, Caroline Charmp, si aceptas esto morirás, no volverás jamás a ver a tu familia –
- Acepto – La niña estaba decidida, sin darse cuenta, el hombre había utilizado las palabras adecuadas para que la niña aceptara voluntariamente.
Se quitó la capucha dejando ver un rostro avanzado por la edad, cogió un poco de polvo gris y lo dejó en el vaso, con nuestras manos aun estrechadas, acercó su guadaña y la sangre de ambos cayó en el vaso.
- Espere – Dije
- Ya no hay vuelta atrás – La muerte comenzó a remover el contenido del vaso con el filo de su guadaña.
- Lo que quiero es decirle a quien traer –
- Estos recuerdos son de tres personas, ellas decidirán, no tu –
Todo paso muy rápido, después bebido el contenido del vaso los dos, Caroline cayó como muerta, ya no tenía pulso, a mi me quemaba el cuerpo entero.
- Aunque los años pasen, ella seguirá igual – Me informó – Quien ha decidido volver es Meredith, cuando despierte será tu hermana, y como te dije, por muchos años que pasen, ella seguirá siendo una niña, tendrá la mentalidad de tal, el resto será una sorpresa – Sonrió levemente con enigma y desapareció.
Al poco mi cuerpo dejaba de quemar, la niña comenzaba a recuperar el pulso, me di cuenta de que su esencia había cambiado, ahora era vampiro.
Abrió los ojos, me miró, eran los ojos de Meredith.
- Neh, OniChan – Susurró – Es cruel lo que hiciste –
Saltó de la silla y me abrazó.
No supe que hacer, había funcionado, mi vida había sido dada a cambio pero no me importaba, había funcionado.
La abrace contra mi con fuerza pero suavidad.
- Meri – Susurré, tras muchos años volvía a sentir la felicidad que me habían arrebatado.
La niña lloraba.
- Te eché de menos – Musitó entre lágrimas.
- Tranquila, no nos volveremos a separar -
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Lorena
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